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| En México, los insectos cara de niño tienen la fama de ser altamente peligrosos. Pero ¿qué hay detrás de su espeluznante leyenda? |
Si vives en México o al sur de Estado Unidos, seguramente habrás oído hablar de lo amenazador que puede resultar este animal. Son vastas las leyendas y facultades que se le atribuyen, algunas ciertamente perversas: se dice que es tóxico y posee un veneno letal; que su mordida es sumamente dolorosa; que en su estómago está dibujado el rostro del diablo; que pueden saltar hacia la gente para atacarla. Que si intentas matarlo y no lo consigues regresará para hacerte daño, entre otras. Es difícil decir de donde provienen todas estas ideas, las cuales se han enriquecido de la imaginaría popular hasta volver a este pequeño bicho en un verdadero enviado de Satanás. Pero como suele ocurrir, muchas de tales ideas carecen de base científica y en realidad el ‘cara de niño’, o Stenopelmatus fuscus, es una víctima de su fama: debido a su presunta peligrosidad, cuando las personas se topan con ellos los eliminan sin pensarlo. Ciertamente su fisonomía llama la atención. Posee una cabeza grande y sin pelo en comparación con su cuerpo –de ahí su nombre de ‘cara de niño’-, mandíbulas fuertes y por lo general es de color naranja o marrón con franjas negras. Mide alrededor de cinco centímetros y posee tres pares de patas. Suele pensarse que está emparentado con los arácnidos, pero en realidad es primo de animales menos temibles: los grillos y los saltamontes, pues pertenece al orden de los Orthoptera.













